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NUEVA YORK, 30 nov (IPS) La conducción de la guerra
en Afganistán y las conversaciones con Rusia para la
reducción de arsenales nucleares evidencian el unilateralismo
del gobierno de Estados Unidos, afirmaron expertos.
El política unilateral del presidente George W. Bush
se puso de manifiesto en la conducción de la guerra
que Estados Unidos inició contra Afganistán
el 7 de octubre, y podría tener consecuencias desastrosas
para Asia meridional, advirtió Yogesh Chandrani, de
la Universidad de Columbia.
Al desoír las condiciones del presidente de Pakistán,
Pervez Musharraf, para respaldar la guerra, Washington colocó
a ese país, y por extensión a India y al resto
de la región, en peligro de mayores brotes de violencia
e inestabilidad, sostuvo Chandrani.
Musharraf solicitó al gobierno estadounidense que
detuviera los bombardeos durante el actual Ramadán,
mes sagrado para los musulmanes, y evitara que la Alianza
del Norte --en guerra contra el régimen fundamentalista
Talibán desde 1996-- entrara a la capital, Kabul, y
a la septentrional ciudad de Kunduz.
Nada de eso ocurrió. "La guerra ha sido un desastre
estratégico para Musharraf", afirmó Chandrani.
Las acciones de Washington exponen a Islamabad a violentas
reacciones de extremistas pakistaníes patanes, o pashtunes,
que comparten la identidad étnica y religiosa con el
movimiento Talibán.
Así mismo, analistas rusos y estadounidenses criticaron
las conversaciones sobre reducción de arsenales nucleares
intercontinentales que Bush y el presidente de Rusia, Vladimir
Putin, mantuvieron en una reunión cumbre entre el 13
y el 15 de este mes.
La insistencia estadounidense en que los acuerdos sobre reducción
de armamentos no sean de carácter obligatorio, y por
tanto reversibles en cualquier circunstancia, "conducirá
a un vacío legal internacional", observó
el general Vladimir Dvorkin, de la Academia de Ciencias Militares
de Moscú.
La solución definitiva para un equilibrio del arsenal
nuclear de ambas potencias "requiere un acuerdo recíproco
vinculante. Pero será muy difícil o imposible
si no contamos con un documento obligatorio", consideró
Dvorkin.
La postura de Washington sugiere que su verdadero objetivo
es "la dominación unipolar permanente", afirmó
Michael Klare, autor del libro "Rogue States and Nuclear
Outlaws" (Estados renegados y proscripciones nucleares).
Los analistas celebraron el compromiso de reducir en dos
tercios las armas nucleares de largo alcance. Pero los 10
años que llevará alcanzar la meta propuesta
demuestran que ninguna de las partes tiene urgencia, puntualizaron.
Más que una victoria de la cooperación internacional,
la cumbre celebrada en la localidad texana de Crawford respondió
a la insistencia de Bush en mantenerse independiente de los
acuerdos multilaterales.
Pavel Podvig, del Instituto de Física de Moscú,
consideró una "señal inquietante"
que Bush se negara a la destrucción de las ojivas desarmadas.
"¿Qué es más importante, desamantelar
las ojivas o tener la capacidad de fabricar hasta 2.500 más?",
se preguntó el experto, y señaló que
los acuerdos no incluyen un sistema de verificación
independiente.
Desde el punto de vista de Klare, Estados Unidos no tiene
interés en negociar reducciones equitativas, sino que
sólo busca "firmar acuerdos que perpetúen
su superioridad arrolladora". No obstante, Washington
"se perjudicará a sí mismo si no se integra
a la comunidad internacional", agregó.
Algunos analistas reconocieron como un paso adelante hacia
el desarme el programa Reducción Cooperativa de Amenazas,
un proyecto comenzado a mediados de los años 90 para
destruir algunas armas nucleares remanentes de la era soviética.
Paul Walker, de la organización no gubernamental Global
Green USA, dijo que los 4.000 millones de dólares usados
hasta el momento para el desarme eliminaron 500 ojivas, misiles,
silos de lanzamiento y bombarderos, así como armas
químicas y plantas de producción.
No obstante, la unilateralidad de Estados Unidos en el control
de armamentos y su campaña antiterrorista deja en evidencia
una actitud política en la cual la única cooperación
internacional válida es la controlada por Washington,
dijo Michael Ratner, de la organización por las libertades
civiles Centro para los Derechos Constitucionales.
Ratner describió las acciones del gobierno de Estados
Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre en
Nueva York y el Pentágono como "una continuación
de viejas políticas".
Se trata de "la guerra como solución, la hegemonía
de la superpotencia, escaso respeto por instituciones internacionales
como la Organización de las Naciones Unidas y una soberanía
no comprometida en nombre de la seguridad internacional",
detalló. (FIN/IPS/tra-en/jw/aa/dc-lp/ip/01)
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