| ISLAMABAD, 12 dic
(IPS) El colapso del régimen Talibán en Afganistán,
luego de una dura resistencia en las primeras semanas de bombardeos
de Estados Unidos, se asemejó a lo ocurrido con la alardeada
maquinaria militar de Iraq en la guerra del Golfo, en 1991.
Hace 10 años, parecía que Estados Unidos iba
a enfrentar a un "enemigo poderoso" que era presentado
casi como un igual, pero Iraq se vio obligado a retirarse
de Kuwait en muy poco tiempo.
En Afganistán, el grupo fundamentalista islámico
Talibán dejó el poder como lo tomó: sin
una pelea.
Luego de su pacífica conquista de Kandahar en noviembre
de 1994, los milicianos Talibán capturaron una por
una las principales ciudades afganas en rápida sucesión
mediante rendiciones pacíficas, que culminaron en la
toma de la capital, Kabul, en septiembre de 1996.
Las rendiciones se alcanzaron mediante negociaciones por
las que los comandantes cambiaban de bando. Muchos de ellos
obtuvieron luego un puesto de poder como aliados y socios
de Talibán.
Fueron típicos acuerdos tribales similares a los que
dieron lugar este mes a la rendición de Kandahar, alcanzada
mediante negociaciones entre el líder del nuevo gobierno
interino afgano, Hamid Karzai, y emisarios del mulá
Omar, el líder supremo de Talibán. Ambos nacieron
en Kandahar.
Inicialmente, Karzai anunció una amnistía para
los Talibán que se rindieran, incluso para el mulá
Omar, a quien se permitiría "llevar una vida digna
en su aldea".
Pero el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld,
vetó de inmediato ese arreglo al declarar a la prensa,
el día 6, que el mulá debería ser juzgado.
Rumsfeld amenazó también con respaldar a otros
grupos afganos si Karzai insistiera en la amnistía,
pero Karzai se retractó de inmediato. "El tiempo
para la amnistía del mulá Omar ya pasó,
porque no ha renunciado al terrorismo", declaró
el líder afgano.
Este hecho reflejó la naturaleza de las interacciones
en la sociedad tribal de Afganistán, donde los enemigos
se convierten en amigos de la noche a la mañana en
un espíritu de "perdón y olvido",
o a la inversa, los amigos se convierten en enemigos de un
momento a otro.
Talibán era un movimiento amorfo de fanáticos
inspirados por la misión de reformar la sociedad afgana
según su propia visión primitiva de una sociedad
"ideal". Esa inspiración era más tribal
que religiosa.
El grupo extremista nunca fue una fuerza política
o militar organizada. Por ejemplo, sus soldados nunca usaron
uniforme, y su estructura de comando, si existía, no
era una cadena jerárquica como la de un ejército
regular.
Por lo tanto, es casi gracioso oir que funcionarios del Pentágono
hablen de los "puestos de control y comando" de
Talibán, de sus "activos militares" o de
que Estados Unidos estableció "una supremacía
aérea total", como si peleara contra un enemigo
de igual nivel militar.
Como preparación psicológica para la guerra,
Washington tuvo la necesidad de crear una imagen exagerada
de Talibán como fuerza militar antes de lanzar sus
ataques el 7 de octubre para derrocar a ese grupo y capturar
a su protegido, el saudí Osama bin Laden, principal
sospechoso de los atentados del 11 de septiembre.
El ejército de Talibán nunca tuvo más
de 50.000 voluntarios barbados y con turbante, vestidos con
los típicos pantalones y camisas muy holgados, en general
con un rifle Kalashnikov al hombro. Entonces, ¿cómo
lograron tomar el poder tan fácilmente? El momento
y los objetivos escogidos fueron importantes. Los Talibán
llegaron a Afganistán en medio de la peor forma de
despotismo de los comandantes militares, cada uno de los cuales
tenía un feudo donde robaba, saqueaba, secuestraba
niños y mujeres u obligaba a los viajeros a pagarles
"impuestos".
La población afgana, luego de 15 años de guerra,
primero contra las fuerzas soviéticas y luego entre
los comandantes mujaidines, ansiaba la paz y algo parecido
a un gobierno honesto y ordenado.
Así fue que Talibán la emprendió contra
los comandantes corruptos empleando la "justicia revolucionaria",
que consistía en ejecuciones sumarias en público.
¿Cuáles fueron los factores que provocaron
la caída de Talibán, en un principio respaldado
o al menos tolerado por Estados Unidos para que actuara como
contrapeso de Irán? En primer lugar, los bombardeos
masivos, que sólo se asemejaron en intensidad a los
realizados sobre Iraq en 1991 o en Vietnam en los años
60 y 70.
Estados Unidos, según sus propias palabras, se quedó
"sin objetivos que bombardear", y una continuación
de la guerra implicaba más daños a la población
civil, dado que la diferencia entre ésta y los guerrilleros
Talibán era muy difusa.
En segundo lugar, la ausencia total de apoyo externo selló
el destino de Talibán.
Pakistán ya le había retirado todo respaldo,
mientras que Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos, los
otros dos países que reconocían a Talibán
como gobierno, también le quitaron su apoyo y reconocimiento,
dejando al movimiento como un grupo de corderos cercados por
leones.
En tercer lugar, Estados Unidos aprovechó fácilmente
a la opositora Alianza del Norte, que también gozaba
del respaldo de Rusia, Irán, India, Turquía,
Tajikistán y Uzbekistán, además de grupos
afganos no patanes (pashtuns).
Finalmente, los Talibán se transformaron en víctimas
de la imagen que ellos mismos promocionaron: sobreestimaron
su fuerza y su respaldo entre el pueblo afgano, y subestimaron
la fuerza y el respaldo de sus adversarios. (FIN/IPS/tra-en/mh/js/mlm/ip/01)
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