| OTTAWA, 12 dic
(IPS) El Parlamento de Canadá comenzó a debatir
el presupuesto nacional, que incrementa gastos militares y de
seguridad, a expensas de la salud, la educación y la
asistencia internacional, afirmaron opositores y organizaciones
humanitarias.
"Nuestro propósito es claro: proteger a los canadienses,
mantener fuera a los terroristas y nuestras fronteras abiertas",
dijo el martes el ministro de Finanzas, Paul Martin, ante
la Cámara de los Comunes.
El proyecto del Poder Ejecutivo prevé un incremento
de 5.000 millones de dólares para reforzar la seguridad
nacional en los próximos cinco años, de los
cuales 1.500 millones se destinarían al control de
los vuelos comerciales, en sintonía con las medidas
que adoptó Estados Unidos luego de los ataques terroristas
del 11 de septiembre.
El gobierno prevé un asignación extraordinaria
anual de 1.000 millones de dólares para la policía
y las agencias de inteligencia, 750 millones de dólares
para el ejército y 630 millones para ajustar los controles
sobre la población inmigrante y los refugiados.
Martin aseguró que el proyecto de gastos e ingresos
es equilibrado y no requerirá aumentos impositivos,
excepto por una sobretasa de ocho dólares a los pasajes
aéreos, destinada a financiar los gastos en seguridad
aérea.
"El bienestar de Canadá y los canadienses a largo
plazo depende del éxito de la seguridad humana global,
la prosperidad y el desarrollo", afirma el proyecto.
La mayoría de las críticas, a las que se sumaron
los gobernadores de ocho de las diez provincias, se refieren
a la ausencia de aumentos en prioridades nacionales, como
el sistema nacional de salud.
Este proyecto no ofrece "seguridad para la población
sin hogar", ni "seguridad para los desempleados",
sostuvo Alexa McDonough, jefa de la bancada del opositor Nuevo
Partido Demócrata, quien reclamó un paquete
de estímulo a la economía de 6.000 millones
de dólares.
"Nuestras opciones reflejan una clara evaluación
de lo que podemos y lo que no podemos hacer", contestó
Martin.
"¿Qué clara evaluación se refiere
a 1,3 millones de niños y niñas en la pobreza,
dos millones de familias en viviendas inadecuadas y 6.000
canadienses que mueren por año debido a la contaminación
del aire?", fue la réplica de McDonough.
Por otra parte, el presupuesto asigna apenas 250 millones
de dólares a la asistencia internacional de los próximos
tres años, y prevé 320 millones para el Fondo
Africano, un compromiso asumido por el primer ministro Jean
Chrétien al ex presidente de Sudáfrica, Nelson
Mandela, cuando éste visitó el país en
noviembre.
Sin embargo, este fondo sólo se materializará
si el Estado mantiene el equilibrio entre gastos e ingresos.
Cualquier desembolso extraordinario o caída de ingresos
puede determinar la suspensión de la ayuda a Africa.
El parlamentario opositor Stockwell Day criticó la
ausencia de detalles sobre el Fondo Africano, al que calificó
de "indefinido" y aseguró que la ayuda exterior
"suele ir a países sumidos en la corrupción".
Los desembolsos previstos para Africa se originaron en el
compromiso asumido por Chrétien y otros líderes
del Grupo de los Ocho países más poderosos (que
integran además Alemania, Estados Unidos, Francia,
Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) para impulsar
el desarrollo africano.
"Así como invertimos en nuestro futuro, también
debemos reconocer nuestras obligaciones con los más
necesitados fuera de fronteras", sostuvo Martin.
"¿Qué tipo de ejemplo da Canadá
al autorizar apenas 250 millones en asistencia y en el mismo
presupuesto destinar 1.000 millones de dólares (por
año) creando un ficticio sentido de seguridad?",
se preguntó la Organización Católica
para el Desarrollo y la Paz, en un comunicado.
No obstante, el paquete de ayuda incluye un incremento de
80 millones de dólares para la Agencia Canadiense Internacional
para el Desarrollo. "Es real, aunque moderado, y seguramente
tendrá un buen resultado", opinó Gerry
Barr, presidente del Consejo para la Cooperación Internacional.
A pesar de que ninguno de los supuestos secuestradores de
los aviones estrellados el 11 de septiembre en Nueva York
y Washington ingresaron desde Canadá, el gobierno de
Estados Unidos criticó las leyes de inmigración
canadienses y desplegó tropas de la Guardia Nacional
en la frontera común.
Las medidas afectaron el turismo transfronterizo y las vitales
exportaciones canadienses.
Las iniciativas de seguridad son "oportunas y necesarias",
pero el gobierno debería incrementar sus desembolsos
a las provincias para la atención de salud, estimó
Mike Harris, gobernador de Ontario, la provincia más
grande del país.
El presupuesto federal de salud forzará el déficit
de ocho provincias, sostuvo Harris. (FIN/IPS/tra-eng/mb/aa/dc/if
dv/01)
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