| WASHINGTON, 12
dic (IPS) Los informes periodísticos que atribuyen a
Estados Unidos planes de grandes acciones militares en Somalia
como próximo paso de su campaña antiterrorista
son exagerados, según fuentes del gobierno estadounidense.
Estados Unidos desplegó esta semana un equipo de inteligencia
de nueve expertos en la nororiental región somalí
de Puntland, donde hay tropas de Etiopía desde hace
cinco años, pero esa medida no implica que se prepare
una importante ofensiva, indicaron.
El equipo incluye a especialistas en seguridad bajo autoridad
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas
en inglés), y estudia la posibilidad de capturar a
sospechosos de integrar la red Al Qaeda, conducida por el
saudita Osama bin Laden, a quien Estados Unidos considera
responsable de los atentados del 11 de septiembre en Nueva
York y Washington.
Los sospechosos son una docena de personas residentes en
Puntland o en Mogadiscio, y es probable que su detención
se realice mediante un operativo conjunto con fuerzas etíopes.
Etiopía envío soldados a Puntland a mediados
de los años 90, contra bases de insurgentes independentistas
etíopes de la etnia oromo y militantes de la organización
fundamentalista islámica Al Itihaad, vinculada con
Bin Laden.
La presencia y actividad en Somalia de militares de otros
países y de organizaciones insurgentes se vio facilitada
desde fines de 1991, cuando la lucha entre facciones somalíes
desembocó en la ausencia de gobierno central y el predominio
de clanes, señores de la guerra y grupos de saqueadores
en gran parte de ese país.
Durante los últimos años, Adis Abeba ha intentado
convencer a Washington de que conviene la permanencia de fuerzas
somalíes en Puntland y su influencia en el gobierno
somalí de transición instalado en Mogadiscio
el año pasado.
En octubre, el embajador etíope ante la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) acusó a Somalia de albergar
a terroristas internacionales. El presidente interino somalí,
Abdulkassim Salat Hussein, enfatizó que esa acusación
era falsa.
Washington piensa que Adis Abeba exageró la importancia
de la presencia de terroristas en Somalia, con la intención
de que Estados Unidos contribuyera a desplazar al gobierno
interino de ese país, respaldado por Egipto y por Eritrea,
el principal adversario de Etiopía.
"Los etíopes insisten en que un importante grupo
de Al Qaeda opera en Mogadiscio", dijo a IPS un experto
gubernamental en la región que pidió no ser
identificado.
En Somalia hay personas vinculadas a la vez con Al Itihaad
y con Al Qaeda, algunas de ellas entrenadas para el terrorismo
en Afganistán, pero Washington piensa que Al Itihaad
no es una gran amenaza, tras una investigación que
incluyó el estudio de docenas de fotos satelitales
de sus campos de entrenamiento, sostuvo.
Las autoridades estadounidenses, "incluyendo a la CIA
y al Pentágono (Ministerio de Defensa), asumen que
cooperar en forma plena con los etíopes en Somalia
nos pondría en graves dificultades en ese país",
y que Al Itihaad quedó casi desintegrada en 1997, debido
a un ataque etíope.
En las últimas semanas, declaraciones de altos funcionarios
estadounidenses contribuyeron a reforzar la percepción
de que Washington planeaba una ofensiva en territorio somalí.
Somalia "es casi un país sin gobierno, en el
cual existe cierta presencia de Al Qaeda", dijo el lunes
el subsecretario de Defensa, Paul Wlofowitz.
Por otra parte, Washington reforzó la presencia de
su marina de guerra a lo largo de las costas somalíes
sobre el Océano Indico y el Golfo de Adén.
Sin embargo, el secretario de Estado adjunto para Africa,
Walter Kansteiner dijo en Etiopía esta semana que Washington
espera mantener su cooperación con Adis Abeba en Somalia,
pero miraría con recelo un operativo militar etíope
contra Mogadiscio, informó el diario Wall Street Journal.
Somalia, of course, holds bad memories for the Pentagon.
Under Bush's father, Washington led a U.N. peacekeeping mission
there in December, 1992.
Somalia trae malos recuerdos al Pentágono.
En diciembre de 1992, durante la presidencia de George Bush,
padre del actual mandatario, Estados Unidos encabezó
una misión de paz de la ONU en ese país, y un
año y medio emprendió una cruenta e infructuosa
persecución de Mohammed Farah Aideed, líder
de una facción armada.
En la actualidad, el hijo de Aideed es aliado de Etiopía,
reside en Adis Abeba y aspira a ser el próximo presidente
de Somalia.
Washington comenzó a retirar sus fuerzas de Somalia
tras una desastrosa operación con helicópteros
de combate y fuerzas terrestres estadounidenses contra un
presunto escondite de Aideed en Mogadiscio, en octubre de
1993, cuyo resultado fue la muerte de 18 soldados y cientos
de milicianos y de civiles somalíes.
En marzo de 1994, abandonaron Somalia los últimos
soldados de Estados Unidos que permanecían en ese país.
Tras esa calamitosa campaña, se establecieron severas
restricciones de la participación de fuerzas estadounidenses
en misiones de paz de la ONU, en especial en Africa.
Es indudable que esas restricciones fueron uno de los factores
que contribuyeron a que el foro mundial no pudiera detener
en 1994 un genocidio en Ruanda.
Tras los devastadores ataques terroristas del 11 de septiembre,
algunos analistas de asuntos políticos y militares
han intentado vincular el desastre de 1993 en Mogadiscio con
acciones de Bin Laden, Al Qaeda y Al Itihaad, pero se ha demostrado
que esa tesis se basa en evidencia insuficiente.
Desde los atentados de septiembre, el principal vínculo
entre Somalia y Bin Laden planteado por Washington es la acusación
de que Al Barakaat, una red mundial formada por somalíes
exiliados para enviar fondos a familiares en su país
de origen, era usada para desviar millones de dólares
hacia Al Qaeda y Al Ittihad.
Con base en esa acusación, que aún no ha sido
probada ante tribunales estadounidenses, el Departamento del
Tesoro congeló las cuentas de Al Barakaat en el país,
y frenó el flujo de remesas de decenas de millones
de dólares destinados a familias somalíes.
El objetivo de las actuales operaciones estadounidenses en
Puntland y en la costa somalí es disuadir a Bin Laden
y a otros dirigentes de Al Qaeda, a quienes se presume acorralados
en Afganistán, del eventual propósito de buscar
refugio en Somalia, aseguraron funcionarios estadounidenses.
Buques de guerra de Estados Unidos controlan e interceptan
a otras embarcaciones en la región, y el mensaje de
Washington a los dirigentes de Al Qaeda es "no piensen
en ir a Somalia, porque ya estamos allí", comentó
una fuente que no quiso ser identificada. (FIN/IPS/tra-en/jl/lp-mp/ip/01)
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