| WASHINGTON, 13
dic (IPS) El retiro de Estados Unidos del Tratado de Misiles
Antibalísticos (ABM), anunciado este jueves, constituye
la mayor victoria del unilateralismo en el gobierno de George
W. Bush, y podría disparar una nueva carrera de armas
estratégicas.
El abandono del ABM se presenta como la derrota más
visible de las figuras multilateralistas de Washington, encabezadas
por el secretario de Estado (canciller) Colin Powell.
El anuncio del presidente Bush prepara el terreno para el
despliegue de su anhelado escudo misilístico, o sistema
nacional de defensa con misiles.
Liquidar el tratado ABM, firmado en 1972 por Estados Unidos
y la entonces Unión Soviética, fue una prioridad
de la extrema derecha, que intentó inclusive boicotearlo
mientras el presidente Richard Nixon (1969-1974) lo negociaba
con Moscú.
El tratado ABM se basó en el principio de la disuasión
nuclear, según la cual un país se abstendrá
de usar sus armas nucleares si sabe que el estado blanco de
su ataque contestará con las propias.
Por otra parte, la decisión se suma a una serie de
medidas unilateralistas adoptadas desde la llegada de Bush
al poder, hace 11 meses, como el rechazo del Protocolo de
Kyoto sobre Cambio Climático y de la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Armas Pequeñas.
"El presidente Bush hace bien su papel de Scrooge",
personaje misántropo y avaricioso de un cuento de Charles
Dickens, dijo John Isaacs, presidente del Consejo para un
Mundo Habitable.
"Cuando necesitemos la colaboración internacional
para combatir al terrorismo, poner en marcha sanciones contra
países que violan el derecho internacional, evitar
la degradación ambiental o limitar el flujo de refugiados,
el resto del mundo bien podrá darnos la espalda",
sostuvo.
La medida no sorprendió. El sistema de defensa con
misiles fue una de las principales promesas electorales de
Bush, quien ya en el gobierno aprovechó muchas ocasiones
para reiterar su voluntad de persistir en el proyecto, con
o sin la aceptación de Rusia y otras potencias.
Cuando Bush y su par de Rusia, Vladimir Putin, no lograron,
en su cumbre del mes pasado, un acuerdo para modificar el
ABM de modo que permitiera a Washington implementar el sistema
de defensa, funcionarios estadounidenses advirtieron que el
proyecto seguiría adelante.
El último intento de Powell, quien viajó la
semana pasada a Moscú para negociar un acuerdo, resultó
infructuoso. El secretario siempre fue escéptico sobre
la eficacia de un sistema de defensa misilístico nacional.
"El tratado ABM entorpece la capacidad del gobierno
para desarrollar formas de proteger a nuestro pueblo de futuros
ataques misilísticos de terroristas o de estados renegados",
afirmó el presidente, flanqueado por Powell, en una
breve aparición en los jardines de la Casa Blanca.
"Defender al pueblo estadounidense es mi prioridad como
comandante en jefe y no permitiré que Estados Unidos
permanezca en un tratado que nos impide desarrollar defensas
efectivas", declaró Bush.
Los defensores del proyecto decidieron moverse rápido
para aprovechar la favorable opinión del público
hacia Bush y su plan, luego de los atentados del 11 de septiembre
en Nueva York y Washington.
Según las últimas encuestas el respaldo al
sistema misilístico -- aún lejos de la capacidad
tecnológica del Departamento (ministerio) de Defensa--
aumentó de 14 por ciento en el pasado verano boreal
a 50 por ciento, luego de los atentados. El crecimiento fue
más notorio entre las mujeres.
"Esta es una maniobra política bien calculada",
comentó un asesor legislativo del opositor Partido
Demócrata, contrario al proyecto.
Otros, sin embargo, estiman que Washington puede afrontar
serios problemas con sus aliados en la campaña antiterrorista,
en especial con Rusia y China.
"Pese a la buena voluntad manifestada hacia Estados
Unidos, el país mantiene la estrechez de miras sobre
sus propios intereses, e ignora las legítimas necesidades
de seguridad de sus aliados", sostuvo Peter Scoblic,
editor de la publicación mensual Arms Control Today,
de la Asociación de Control de Armas.
Rusia y China podrían retacear su respaldo a la campaña
antiterrorista de Washington, e inclusive responder con el
desarrollo de sus propios arsenales nucleares.
Ambos países también podrían bloquear
los intentos multilaterales para evitar la proliferación
nuclear de aquellos "estados renegados" de los cuales
Bush pretende defenderse.
Este análisis es compartido por las agencias nacionales
de inteligencia.
De acuerdo con un informe de inteligencia de 2000, el abandono
del tratado ABM y el despliegue de un sistema nacional con
misiles impulsarán la expansión del arsenal
estratégico de Beijing --unos 24 misiles intercontinentales--
a volúmenes que superarían cualquier sistema
que Washington construya con la tecnología existente
o próxima.
Pero, más grave aún, un rearme de China desatará
la carrera armamentística en Asia sudoriental, e inclusive
en Medio Oriente y Rusia, según el informe de inteligencia.
"El abandono unilateral puede conducir a un ciclo de
acción- reacción en técnicas ofensivas
y defensivas, y ese tipo de carrera no nos hará más
seguros", sostuvo esta semana Carl Levin, presidente
del Comité Senaturial de Servicios Armados, al diario
Los Angeles Times.
Este efecto negativo puede reproducirse en Moscú y
entre los aliados europeos. "Los rusos empezábamos
a creer en una alianza estratégica con Estados Unidos",
pero Washington "ha probado que hace lo quiere y cuando
quiere, sin tomar en cuenta nuestra opinión",
sostuvo un ex embajador de Rusia, y actual experto en política
exterior de la Duma (cámara baja legislativa).
"El tratado ABM permite completar las pruebas del sistema
terrestre de trayectoria media, la pieza central del programa
de defensa con misiles. Otros tipos de defensa misilística
aún están en estadios de investigación
tempranos", por lo cual "no hay razones técnicas
que obliguen a realizar ensayos violatorios del tratado",
sostuvo la Unión de Científicos Preocupados.
"Los ideólogos del gobierno, los mismos que la
semana pasada ayudaron a precipitar el fracaso de una conferencia
para profundizar la Convención sobre Armas Biológicas,
ganó otra batalla contra el control de armas, y para
permitir que el país actúe en contra de las
opiniones del resto del mundo", concluyó Isaacs,
del Consejo para un Mundo Habitable.
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