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WASHINGTON, 15 nov (IPS) El Fondo Monetario Internacional
(FMI) aplicará medidas contra la financiación
de organizaciones terroristas, pero los críticos señalan
que la agencia debería concentrarse en el combate a
la pobreza.
El Fondo elaborará y vigilará el cumplimiento
de un marco regulatorio para detener los flujos financieros
a terroristas y las operaciones de lavado de dinero, anunció
el jueves su director gerente, Horst Koehler.
"Para que la globalización beneficie a todos,
debemos proteger activamente la estabilidad e integridad del
sistema financiero internacional", instó Koehler,
y agregó que "hechos recientes han demostrado
la necesidad de una cooperación internacional más
fuerte para combatir el terrorismo".
La Comisión Monetaria y Financiera Internacional,
el órgano planificador de las políticas del
FMI, discutirá este fin de semana los detalles de las
nuevas medidas en Ottawa, Canadá, en el marco de la
reunión anual del Fondo y el Banco Mundial.
Las opciones de la institución financiera multinacional
incluyen el empleo de sus estudios del sector financiero para
ayudar a los esfuerzos encabezados por Washington de rastreo
y congelamiento de activos de supuestas organizaciones terroristas.
"Esta semana, hubo un amplio consenso en la junta ejecutiva
sobre la necesidad de que el Fondo intensifique sus actividades
en esas áreas", dijo Koehler, y añadió
que su institución procurará una mayor cooperación
con organismos internacionales como el Grupo de Trabajo de
Acción Financiera, integrado por 29 países.
Activistas del desarrollo, críticos del papel del
FMI en la globalización económica y de sus condiciones
para los créditos a países del Sur, censuraron
al Fondo por procurar un mandato esencialmente político.
La misión principal del FMI consiste en impulsar el
desarrollo y combatir la pobreza, y no en lanzar campañas
antiterroristas, dijo Mark Helm, del grupo ambientalista Amigos
de la Tierra.
"Combatir el lavado de dinero y el terrorismo es un
objetivo noble", reconoció Helm, pero los ejecutivos
del Fondo "deben tener presente que decenas de miles
de niños mueren de hambre cada día, millones
están sumergidos en la pobreza, y la destrucción
ambiental es cada vez mayor".
La muerte de unas 5.500 personas el 11 de septiembre fue
algo horrible, "pero igualmente horrible es que ese mismo
día murieron miles a causa del hambre y de guerras
civiles en todo el mundo", agregó.
Joanne Carter, de Results, otra organización no gubernamental
con sede en Washington, consideró positivo que el FMI
esté dispuesto a ayudar en el combate al terrorismo,
pero expresó dudas sobre su capacidad de hacerlo mediante
los métodos previstos.
El Fondo y el Banco Mundial deberían luchar contra
el terrorismo erradicando sus causas económicas, opinó.
"Ambas instituciones podrían ayudar a eliminar
el caldo de cultivo del terrorismo reduciendo la pobreza y
el caos social", sugirió Carter.
Sin embargo, el FMI se propone aumentar los créditos
a países en desarrollo para ayudarles a hacer frente
a las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre
en Estados Unidos, anunció Koehler.
"La comunidad internacional no debe permitir que la
crisis económica mundial frustre los esfuerzos de los
países de bajos ingresos para reducir la pobreza",
exhortó.
Koehler se reunió esta semana con un grupo de ministros
de Finanzas de Africa para discutir sobre el alivio de la
deuda externa.
El FMI y el Banco Mundial están dispuestos a reevaluar
disposiciones sobre el alivio de la deuda en el marco de la
iniciativa para Países Pobres Fuertemente Endeudados,
declaró.
El director gerente del Fondo habló ante la prensa
en vísperas de la reunión anual del FMI y el
Banco Mundial, a celebrarse este sábado y el domingo
en Ottawa. La reunión estaba prevista para el 29 y
el 30 de septiembre pero fue postergada debido a los atentados
en Washington y Nueva York.
El orden del día de la reunión fue reducido
y sólo participarán de las conversaciones la
Comisión de Desarrollo del Banco Mundial y la Comisión
Monetaria y Financiera Internacional, los principales órganos
de planificación de política de cada institución.
Grupos de activistas tenían previsto realizar varias
manifestaciones de protesta, pero también cancelaron
la mayor parte de sus planes a raíz de los atentados
del 11 de septiembre.
Las demandas de los grupos incluyen el fin de los programas
de ajuste estructural, la cancelación de la deuda de
los países más pobres y la suspensión
de los créditos para proyectos de infraestructura perjudiciales
para el ambiente.
También exigen que el Banco y el FMI hagan públicas
sus reuniones y permitan la participación pública
en el proceso de toma de decisiones. (FIN/IPS/tra-en/em/aa/mlm/if-dv/01)
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