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NUEVA DELHI, 16 nov (IPS) India tiene razones para celebrar
la victoria de su aliada Alianza del Norte en Afganistán
y la huida del movimiento Talibán de Kabul, y la más
importante es el aislamiento regional de Pakistán,
su enemigo histórico.
La meridional ciudad de Kandahar era este viernes el último
reducto urbano importante del movimiento fundamentalista Talibán
en Afganistán, replegado ante la ofensiva que la Alianza
del Norte lanzó en la última semana con el respaldo
de los bombardeos de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunos jefes de la mayoritaria etnia patán (pashtun)
combatían en Kandahar al Talibán.
La coyuntura favorece así mismo a Rusia, que brindó
apoyo militar a la Alianza del Norte. Por otra parte, las
naciones de Asia central tienen vínculos étnicos
con los grupos tadjikos y uzbekos que, junto a la etnia hazara,
respaldada por Irán, constituyen el grueso de la Alianza
del Norte.
En este panorama, Pakistán es el único estado
que propugna la inclusión de lo que califica "sectores
moderados del Talibán" y de la etnia patán
en un futuro gobierno.
El presidente Pervez Musharraf sugirió que un contingente
de paz formado por efectivos de países musulmanes tome
el control de Kabul hasta la instalación de las nuevas
autoridades.
"No hay necesidad de una fuerza de paz islámica.
Sospechamos de todo lo que sugiera Musharraf", replicó
el embajador de la Alianza del Norte en India, Masoud Khalili,
en una entrevista publicada este viernes por el diario Asian
Age.
Khalili se manifestó contrario al despliegue de cualquier
fuerza de paz y subrayó que su líder Burhanuddin
Rabbani goza de suficiente legitimidad y es reconocido por
la Organización de Naciones Unidas (ONU) como único
presidente de Afganistán.
Rabbani, derrocado en 1996 por el Talibán, descartó
así mismo cualquier participación de ese movimiento
islámico en un futuro gobierno.
Pakistán no puede jugar ningún papel en Afganistán,
pues sus servicios de inteligencia son los responsables de
la creación del Talibán y del caos actual, dijo
Khalili. "No hemos llegado tan lejos para entregar de
nuevo el país a Pakistán", agregó.
El diplomático sostuvo que los levantamientos contra
el Talibán se multiplicarán en el sur del país,
porque a los afganos nunca les gustaron los pakistaníes
y otros extranjeros que éstos llevaron a Afganistán,
que son ahora linchados por los partidarios de la Alianza
del Norte.
Pero el Consejo de Seguridad de la ONU respaldó el
miércoles en forma unánime la instalación
de un gobierno provisorio de dos años en Afganistán,
integrado por todos los grupos étnicos del país
y protegido por una fuerza de seguridad internacional.
Aunque la ONU reconoció que la mejor solución
era la creación de una fuerza afgana, es imposible
que ésta se materialice a la brevedad, debido a las
divisiones que separan a las principales etnias.
El foro también descartó el envío de
un contingente propio de mantenimiento de paz, "pues
no existe ningún acuerdo de paz que verificar".
Mientras tanto, 40 países, entre los que se cuentan
Bangladesh, Canadá, Dinamarca, Indonesia, Jordania,
Nueva Zelanda, Pakistán y Turquía, ofrecieron
efectivos para conformar el cuerpo de seguridad internacional.
Sin embargo, la realidad en el terreno muestra que la Alianza
del Norte, hostil a Pakistán, está en situación
de decidir con qué grupos quiere compartir el poder.
Musharraf pidió que se excluyera a India de las consultas
internacionales sobre la situación afgana, pues no
tiene fronteras comunes con ese país.
Pero el primer ministro de India, Atal Bihari Vajpayee, fue
invitado a formar parte del proceso consultivo que 20 gobiernos
iniciaron este viernes en Nueva York para decidir las características
del gobierno transitorio en Afganistán.
Puede ser muy peligroso excluir de cualquier solución
a la etnia patán, a la que pertenecen 40 por ciento
de los 23 millones de afganos, aún cuando ésta
sea el grueso del perseguido movimiento Talibán, advirtió
el analista Raja Mohan, del diario Hindú, de Nueva
Delhi.
La importancia estratégica de Pakistán en la
guerra que Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron
el 7 de octubre contra Afganistán se redujo significativamente
en la última semana.
"Ante el vasto espacio abierto en Afganistán,
a los estadounidenses les bastará una pequeña
zanahoria y un gran garrote para manejar a Pakistán",
afirmó el diario Hindustan Times este viernes.
Algunos analistas indios creen que la actual situación
puede obligar a Pakistán a retirarse de la región
de Cachemira, disputada con India, y a rever la imprecisa
frontera con Afganistán, cuya legitimidad es cuestionada
desde hace tiempo por las comunidades patanes que la habitan.
La frontera de casi 2.300 kilómetros, conocida como
Línea Durand, fue demarcada arbitrariamente en el siglo
XIX por el imperio británico, pero su vigencia expiró
en 1993. Aún en los tiempos de mejores relaciones entre
el Talibán e Islamabad, los dirigentes afganos rechazaron
la propuesta pakistaní para renovar el arreglo.
Afganistán reclamó históricamente una
parte del territorio que ocupa Pakistán y llegó
a oponerse al ingreso del país a la ONU antes de que
se resolviera el diferendo limítrofe.
Previendo nuevas dificultades, Islamabad envió en
los últimos días tropas y tanques para reforzar
la frontera con Afganistán. (FIN/IPS/tra-eng/rdr/ral/dc/ip/01)
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