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WASHINGTON, 18 dic (IPS) Estados Unidos se propone ampliar
sus facultades para investigar y registrar puertos, buques
mercantes y cargas de países extranjeros, en el marco
de su guerra contra el terrorismo.
Las leyes de seguridad consideradas en el Congreso y las
propuestas formuladas por la Guardia Costera y otros organismos
gubernamentales estadounidenses ampliarán el límite
territorial nacional de tres a 12 millas.
Además, las nuevas normas otorgarán poderes
adicionales a las autoridades para actuar en puertos y buques
extranjeros con sistemas de seguridad inadecuados, y permitirán
colocar mariscales armados en barcos extranjeros que lleguen
a puertos nacionales.
Mientras, Washington persuadió a la Organización
Marítima Internacional (OMI), la agencia internacional
para los países marineros reconocidos por las Naciones
Unidas, de convocar una sesión extraordinaria en febrero
de 2002 para discutir formas de mejorar la seguridad marítima
en todo el mundo.
Muchas de las propuestas fueron incorporadas a un proyecto
sobre seguridad portuaria que el Senado votará esta
semana.
Las medidas están destinadas a proteger al público
de ataques como los del 11 de septiembre, cuando terroristas
suicidas secuestraron aviones comerciales y los estrellaron
contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono,
provocando la muerte de más de 3.000 personas.
Expertos en transporte marítimo temen que buques cisterna
puedan ser secuestrados con fines similares.
Grupos terroristas como Al Qaeda, del saudí Osama
bin Laden (el principal sospechoso de los atentados del 11
de septiembre), podrían tomar un barco con material
explosivo, como gas natural líquido, y hacerlo estallar
cerca de una gran ciudad como Boston, advirtieron.
El puerto de Boston recibe grandes cantidades de gas natural
líquido.
Las autoridades también ven una amenaza en los 45.000
contenedores que se mueven en los puertos nacionales cada
día, de los cuales el Servicio de Aduanas inspecciona
apenas dos por ciento.
Un grupo terrorista podría usar esos contenedores
para "crear trastornos sociales y económicos",
alertó Stephen Flynn, comandante de la Guardia Costera
y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional, en una conferencia
de prensa ofrecida el día 14.
El principal peligro radica en los nuevos buques procedentes
de Asia y Europa que cargan entre 5.000 y 7.000 contenedores,
agregó.
"La facilidad con que un terrorista podría cargar
armas químicas, biológicas y aun nucleares en
un contenedor sin ser detectadas es espeluznante", advirtió
el senador Joseph Lieberman, un demócrata del estado
de Connecticut, en una audiencia del Senado el día
5.
El peligro es mayor porque los contenedores que llegan son
inmediatamente colocados en camiones y enviados a sus destinos
dentro del país, explicó el secretario de Transporte,
Norman Mineta.
"Un contenedor que hoy llega a un puerto de Estados
Unidos puede llegar mañana a cualquier parte del interior
del país, por camión o por tren", dijo
al Senado.
El problema es que "confiamos en la palabra de los embaladores
originales. Pero luego del 11 de septiembre comenzamos a preguntarnos:
¿cómo podría entrar a Estados Unidos
un misil portátil sin ser detectado? Sólo en
un contenedor. Por eso debemos revisarlos", declaró
Mineta.
Con las nuevas normas, la Guardia Costera, el Servicio de
Aduanas y la Administración Marítima del Departamento
de Transporte obtendrán nuevas facultades para determinar
qué cargas entran al país e información
detallada sobre los marineros que trabajan en los buques entrantes.
El proyecto de ley que se discutirá esta semana fue
redactado por el senador Ernest Hollings, presidente de la
Comisión de Comercio del Senado, y por el senador John
Kerry de Massachusetts, ambos del opositor Partido Demócrata.
La ley proveerá importantes fondos para la protección
de los puertos, en un esfuerzo encabezado por la Guardia Costera.
Una cláusula dispone la creación de un programa
del Departamento de Transporte para colocar mariscales marinos
en todos los barcos extranjeros que entren a puertos estadounidenses
cuyo registro sea considerado insuficiente o que "no
ejerzan un control adecuado de seguridad".
La propuesta legislativa amplía significativamente
la jurisdicción internacional del Departamento de Transporte
y le exige al organismo estudiar la seguridad en puertos extranjeros
e identificar públicamente a aquellos puertos que no
cumplan con las normas de la OMI sobre seguridad portuaria.
Si un puerto extranjero recibe una evaluación negativa,
el Departamento de Transporte, en consulta con el Departamento
de Estado y el presidente, podrían prohibir el transporte
marítimo entre Estados Unidos y ese puerto.
Además, el Departamento de Transporte debería
ofrecer al Congreso un informe anual sobre todos los barcos
de bandera extranjera que entren a aguas territoriales estadounidenses.
Mineta propuso también otorgar a la Guardia Costera
autoridad para abordar buques extranjeros hasta a 12 millas
de las costas de Estados Unidos, una medida que cuadruplicaría
el actual límite territorial.
Desde el 11 de septiembre, la Guardia Costera utiliza el
límite de 12 millas en algunos puertos, como Newport
News en el estado de Virginia, cercano a la mayor base naval
del mundo. La propuesta de Mineta volvería permanente
ese límite.
En la reunión de la OMI, en febrero, la delegación
estadounidense propondrá varias medidas, entre ellas
normas internacionales para inspeccionar contenedores y la
exigencia de manifiestos más detallados sobre la carga
y la tripulación.
Washington también pretende que otros países
instituyan controles de antecedentes penales sobre todos los
marineros, controles que entrarán en vigencia en Estados
Unidos una vez que el proyecto de Hollings se transforme en
ley.
Paradojalmente, Estados Unidos pide a la OMI que se ajuste
a su línea sobre seguridad marítima y portuaria
mientras se opone a la propuesta de Noruega y otros países
para discutir formas de reducción de las emisiones
de gases de invernadero de buques comerciales.
Noruega también propuso que los miembros de la OMI
realicen un inventario de sus emisiones en la industria marítima.
El gobierno de George W. Bush ordenó a la delegación
estadounidense ante la OMI objetar esa propuesta, de acuerdo
con su negativa a suscribir el Protocolo de Kyoto para la
reducción de gases de invernadero, señaló
en una reunión de la industria marítima Joe
Angelo, director de normas de la Guardia Costera.
"Estados Unidos se opuso, pero discutiremos los pros
y los contras de la propuesta en la IMO. Básicamente,
lo que hicimos fue ganar tiempo", declaró Angelo.
(FIN/IPS/tra- en/ts/cr/mlm/ip tr/01)
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