| NUEVA DELHI, 18
dic (IPS) El ataque armado del día 13 al parlamento de
India fue perpetrado por grupos islámicos radicales establecidos
en Pakistán, aseguró este martes el ministro indio
del Interior, Lal Krishan Advani.
Las dos organizaciones mencionadas por el ministro en su
discurso al parlamento, Lashkar-e-Toiba (Soldados de Dios)
y Jaish- e-Mohammed (Ejército de Mahoma), todavía
no fueron clasificadas como "organizaciones terroristas
extranjeras" por Estados Unidos, pese a la insistencia
de India.
Sin embargo, Jaish-e-Mohammed se declaró responsable
de un ataque similar el 1 de octubre contra el edificio del
parlamento estadual de Srinagar, capital de verano del noroccidental
estado de Jammu y Cachemira, el único con mayoría
de población musulmana.
El atentado dejó 50 muertos.
La parte de Cachemira controlada por India ya fue causa de
dos guerras con Pakistán y es motivo de permanentes
escaramuzas en la frontera.
Nueva Delhi acusa a Islamabad de brindar entrenamiento y
armas a los grupos separatistas cachemiros, pero el gobierno
pakistaní sostiene que sólo les ofrece "apoyo
moral y diplomático".
Las dos organizaciones separatistas cachemiras acusadas por
Advani figuran apenas en la "lista de exclusión
de terroristas" de Estados Unidos, por lo que sus miembros
no pueden obtener visas para ingresar en ese país.
Advani describió el ataque contra el parlamento, en
el cual murieron 13 personas, incluidos los cinco terroristas,
como "el más audaz en la historia del terrorismo
patrocinado por Pakistán contra India" y como
un intento de "eliminar a todos los líderes políticos
de India".
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, considera
que la porción de la región de Cachemira controlada
por India es "la parte inconclusa de la partición"
del subcontinente indio realizada en 1947 por los salientes
dominadores coloniales británicos.
La división, realizada según líneas
religiosas, dio origen a Pakistán como un estado musulmán
separado y a masacres interétnicas en que murieron
millones de personas.
Musharraf, cuyo respaldo a la "guerra contra el terrorismo"
en el vecino Afganistán es crucial para Estados Unidos,
describió a los miembros de las dos organizaciones
acusadas por Advani como "mujaidines" (guerrilleros
islámicos) o "combatientes por la libertad".
Por su parte, Advani llamó a Pakistán "un
estado teocrático con una tradición democrática
casi inexistente" que no pudo aceptar "la realidad
de una India secular, democrática, segura de sí
misma y en permanente progreso".
El ministro acusó a los servicios secretos de Pakistán,
Inter Services Intelligence (ISI) de patrocinar el terrorismo
en India con el apoyo de grupos como Lashkar-e-Toiba y Jaish-e-Mohammed.
Sin embargo, su discurso fue más moderado que otros
anteriores pronunciados por él mismo y otros miembros
del Bharatiya Janata Party (Partido Nacionalista Hindú),
líder de la coalición de gobierno.
Un día después del atentado contra el parlamento,
Advani había prometido "liquidar a los terroristas
y sus patrocinadores, estén donde estén sean
quienes sean", en alusión a eventuales ataques
aéreos transfronterizos contra campamentos en Pakistán
de grupos radicales islámicos.
Pero Washington contuvo a Nueva Delhi una vez más,
al igual que tras el ataque en Srinagar, porque las hostilidades
entre India y Pakistán, que poseen armas nucleares,
podrían complicar la guerra en Afganistán.
El secretario de Estado (canciller) estadounidense, Colin
Powell, exhortó a India el lunes a trabajar junto a
Pakistán y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI)
de Estados Unidos para identificar a los atacantes.
El portavoz de Musharraf, general Rashid Qureshi, dijo que
si el resultado de las investigaciones involucra a cualquier
grupo pakistaní en el ataque, su gobierno tomaría
medidas contra él.
Pero el ministro de Estado del Interior, I.D. Swami, calificó
de "ridícula" la oferta pakistaní
de colaboración con las investigaciones y opinó
que se trata de un intento de disimular la complicidad de
Islamabad en el atentado.
Swami afirmó que India ya estableció claros
vínculos entre los miembros del escuadrón suicida
y el ISI. "Pakistán debe tomar severas medidas
para impedir que los terroristas actúen desde su territorio",
enfatizó.
En discusiones tras el discurso de Advani, el líder
de la oposición, Mulayam Singh Yadav, ex ministro de
Defensa, sostuvo que India está en una situación
de creciente aislamiento internacional.
Es preciso considerar todas las eventuales consecuencias
de un ataque contra Pakistán y consultar a los partidos
opositores antes de tomar una decisión en la materia,
afirmó.
El general V.P. Malik, quien fue comandante en jefe del Ejército
durante el breve y cruento conflicto con Pakistán en
la región cachemira de Kargil, en 1999, alertó
sobre el creciente riesgo de una guerra en gran escala con
el país vecino, debido a los reiterados atentados contra
importantes instituciones indias.
Las autoridades políticas y militares deben evaluar
con cuidado un eventual ataque contra territorio pakistaní,
que podría desencadenar una escalada bélica
entre ambos países, añadió. (FIN/IPS/tra-eng/rdr/ral/mlm-mp/ip/01)
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