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EL CAIRO, 19 nov (IPS) La decisión de Estados Unidos
de continuar sus bombardeos sobre Afganistán durante
el mes de Ramadán, sagrado para los musulmanes, amenaza
el escaso apoyo popular en Egipto a la llamada guerra contra
el terrorismo.
"No somos amigos de Talibán, pero el hecho de
que Estados Unidos ataque a musulmanes durante Ramadán
demuestra su falta de respeto por el Islam", opinó
Sherif Salah, un conductor de taxi de 34 años.
Estados Unidos lanzó los ataques contra Afganistán
el 7 de octubre en respuesta a los ataques terroristas del
11 de septiembre en Nueva York y Washington, luego de que
el gobierno Talibán se negara a entregar al saudí
Osama bin Laden, el principal sospechoso de los atentados.
El control de Talibán se limita ahora a algunas zonas
del sur, donde se presume está oculto Bin Laden, líder
de la red terrorista Al Qaeda (La base).
Aun antes de que las primeras bombas cayeran sobre Afganistán,
los aliados musulmanes de Estados Unidos en la campaña
antiterrorista lo urgieron a la restricción durante
el mes sagrado.
Washington respondió que respetaba los sentimientos
de los musulmanes, pero no podía dar a Al Qaeda ni
a Talibán la oportunidad de reagruparse.
"El enemigo no descansará durante Ramadán,
y tampoco lo haremos nosotros", declaró el presidente
estadounidense George W. Bush.
"Continuaremos esta guerra hasta que logremos nuestros
objetivos", agregó.
Durante Ramadán, el noveno mes del calendario lunar
islámico, los musulmanes deben ayunar y abstenerse
sexualmente durante las horas de luz solar.
Los musulmanes devotos comienzan su día con una comida
previa al amanecer y se reúnen nuevamente al caer el
sol para el "iftar", otra comida que marca el fin
del ayuno diario.
Los más pudientes donan alimentos para que los pobres
también puedan disfrutar de estas comidas. Durante
el mes sagrado se promueven la caridad y la fraternidad.
Pero la historia demuestra que Ramadán no siempre
ha sido un mes de paz.
"Sí, los musulmanes han peleado guerras durante
Ramadán.
Nosotros creemos que los fieles que mueren en defensa de
su tierra o lugares sagrados durante este mes sagrado son
mártires", declaró Jaled Kamel, un electricista
de 45 años.
El Islam no prohíbe la guerra durante Ramadán,
y la historia presenta numerosos ejemplos de conflictos en
este mes.
La guerra entre Irán e Iraq nunca cesó en Ramadán
en sus ocho años de duración, en la década
de 1980. Tampoco se detuvo la lucha de los mujaidines contra
las fuerzas soviéticas que ocupaban Afganistán
en esos años.
En Argelia, donde el Frente Islámico de Salvación
lucha por establecer un gobierno purista islámico,
la violencia tiende a aumentar durante el mes sagrado musulmán.
Los musulmanes también han iniciado guerras durante
Ramadán. El día 10 de Ramadán del año
624 d.C., el profeta Mahoma lanzó una exitosa campaña
militar que incluyó la batalla de Badr y culminó
con la conquista de La Meca.
El 10 de octubre de 1973, que coincidió con Yom Kippur,
un día sagrado para los judíos, fuerzas de Egipto
y Siria lanzaron un ataque sorpresivo contra Israel que dio
comienzo a la llamada guerra del Ramadán.
Este año, el primer día de Ramadán cayó
viernes (16 de noviembre), la jornada de plegarias para los
musulmanes.
En El Cairo, los fieles ofrecieron oraciones por las víctimas
inocentes de la campaña militar en Afganistán
y por los palestinos que resisten la ocupación israelí.
El gobierno egipcio se abstuvo de realizar declaraciones,
aunque el presidente Hosni Mubarak había expresado
anteriormente su esperanza de que los ataques terminaran antes
de Ramadán.
Sin embargo, dijo Mubarak, "en materia de operaciones
militares no se puede garantizar que una interrupción
no beneficiará a la otra parte".
"Estamos realizando bombardeos hoy", confirmó
un portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos
el viernes 16.
Las imágenes de combatientes de Talibán muertos
y los informes sobre la destrucción parcial de una
mezquita en el este de Afganistán durante las oraciones
del viernes provocaron indignación en Egipto.
"Dios castigará a Estados Unidos por atacar a
musulmanes inocentes y fieles. Esas personas también
tienen familia", dijo un vendedor mayorista de alimentos
del distrito de Sahel, de El Cairo.
Pero no todos los egipcios opinan igual.
"¿Por qué detener los bombardeos en Ramadán?",
preguntó Mohammed Rashidi, un guía turístico
de El Cairo que corre riesgo de perder su empleo debido a
la crisis que afecta a la industria turística desde
el 11 de septiembre.
"Todos los egipcios padecen por lo que esos terroristas
hicieron, y la economía nacional no se recuperará
hasta que la guerra termine. Cuanto antes, mejor", concluyó.
(FIN/IPS/tra-en/cm/mn/mlm/ip/01)
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