| NAIROBI, dic (IPS)
La República Democrática de Congo (RDC) se encamina
a la desintegración, ocupada por seis ejércitos
extranjeros enfrentados entre sí y con un gobierno incapaz
de satisfacer las necesidades básicas de la población.
La organización no gubernamental International Crisis
Group (ICG), de Bruselas, advirtió que el cese del
fuego firmado en julio de 1999 en Lusaka, Zambia, sólo
es respetado en el principal frente de guerra.
La tensión en la región oriental anuncia la
reanudación de los combates y la partición del
país, y para evitarla es necesario desmovilizar, repatriar
y reubicar a los milicianos extranjeros que operan en su territorio,
sostuvo el ICG, que se especializa en la investigación
de conflictos armados.
"Sin una mejora considerable del respaldo internacional,
la RDC no sobrevivirá", afirmó el ICG en
su informe.
La organización señaló que el primer
paso debe ser el desarme de las milicias extranjeras, entre
las que señaló como la principal al Ejército
de Liberación de Ruanda (ALR, por sus siglas en francés).
Esta milicia está compuesto mayoritariamente por combatientes
hutus que participaron en la masacre de Ruanda de 1994, en
la que murieron unas 800.000 personas. Derrotadas en su país,
las milicias hutu huyeron a la RDC hace siete años.
El ALR tiene el respaldo del gobierno de la RDC, que carece
de fuerza militar para combatir a las tropas de Ruanda y Uganda
que ocupan el país, y se ha convertido en un ejército
sustituto.
Resolver las demandas del ALR de amnistía y diálogo
político con el gobierno ruandés es difícil,
advirtió el ICG, pues éste se se niega a negociar
con responsables del genocidio de 1994.
El gobierno de Ruanda, controlado por la minoría étnica
tutsi, mantiene fuerzas de ocupación en la RDC para
evitar incursiones del ALR en su territorio, y se niega a
retirarlas mientras las milicias hutu permanezcan armadas.
También Angola, Zimbabwe, Namibia, Uganda y Burundi
mantienen tropas en la RDC, por otros motivos.
Fuentes independientes de la región indicaron que
Ruanda desplegó soldados en varias provincias.
El comandante de la fuerza de mantenimiento de la paz de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la
RDC, general Mountaga Diallo, confirmó la semana pasada
varios movimientos de tropas sin razón clara.
"Estamos analizando esos movimientos, pero por el momento
no podemos decir que sean señales de una ofensiva",
dijo Diallo.
Pero el gobierno de Ruanda niega haber aumentado su dotación
de tropas en la RDC. El portavoz Joseph Biberi aseguró
que, por el contrario, se ha reducido la presencia de fuerzas
ruandesas en el país.
Biberi agregó que Kigali cumple el acuerdo de Lusaka,
que en 1999 determinó la retirada de las milicias extranjeras
de la RDC, donde el estado de guerra persiste prácticamente
desde que las fuerzas del fallecido Laurent Kabila lanzaron
su ofensiva final contra la dictadura de Mobutu Sese Seko
en 1997.
Kabila derrocó a Mobutu con respaldo de Ruanda y Uganda,
pero no cumplió sus compromisos con quienes lo ayudaron
a llegar el poder. Estos apoyaron entonces a un nuevo movimiento
insurgente.
Laurent Kabila fue asesinado en enero de este año
y lo sucedió en la presidencia su hijo, Joseph Kabila,
que participa en conversaciones por la solución política
del conflicto.
Mientras, aumenta la tensión entre Ruanda y su ex
aliado Uganda, que se acusan mutuamente de aumentar el número
de soldados desplegados en la RDC.
El presidente ruandés Paul Kagame intenta aliarse
con Joseph Kabila, y el mandatario ugandés Yoweri Museveni
se reconcilió con Sudán para concentrarse en
su enfrentamiento con Ruanda.
Joseph Kabila y sus aliados en los gobiernos de Angola y
Zimbabwe se negaron a considerar la posibilidad de un gobierno
compartido con los rebeldes.
Por su parte, los insurgentes condicionan su desmovilización
a la instalación de un gobierno provisorio con su propia
participación y a la determinación de garantías
de seguridad para la frontera ruandesa.
Para evitar una escalada en el conflicto, el ICG urgió
al Consejo de Seguridad de la ONU a respaldar el proceso político
en la región, en especial los esfuerzos diplomáticos.
(FIN/IPS/tra- en/ja/mn/lp-mj/ip/01)
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