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NACIONES UNIDAS, 22 nov (IPS) El retorno al poder de la Alianza
del Norte en Afganistán no garantiza los derechos de
las mujeres ni reformas democráticas, advirtieron activistas
afganas en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La situación de las mujeres no mejorará si
la Alianza del Norte, cuyas fuerzas han obligado al movimiento
Talibán a replegarse al sur, logra controlar el gobierno,
aseguró Tahmeena Faryal, de la Asociación Revolucionaria
de Mujeres para Afganistán (RAWA).
"Ellos fueron los primeros en imponer restricciones
a las mujeres, incluso el uso obligatorio del velo",
dijo Faryal. Muchas fueron forzadas a casarse con los combatientes
de grupos unidos ahora en la Alianza del Norte y otras optaron
por suicidarse, agregó.
Entre 1992 y 1996, cuando las principales facciones de la
Alianza controlaban el país, se sucedieron graves violaciones
a los derechos de las mujeres en un marco de absoluto abandono
de los derechos humanos básicos, sostuvo Jessica Neuwirth,
de la organización internacional Igualdad Ahora.
"El respaldo a fuerzas antidemocráticas como
el Talibán y la Alianza del Norte, que tienen una historia
de violación de derechos humanos, sólo conducirá
a la continuación de la violencia", afirmó
Neuwirth.
Hasta los años 80, las mujeres afganas constituyeron
70 por ciento del cuerpo docente, 50 por ciento del personal
empleado por el estado y los municipios y 40 por ciento del
personal médico, según datos del Departamento
de Estado (cancillería) de Estados Unidos.
En 1977, las mujeres ocupaban 15 por ciento de los escaños
del parlamento.
Quince años después, los mujaidines (guerreros
islámicos), entre los que se contaban Abdul Rashid
Dostum, comandante de una facción uzbeka de la Alianza,
y el asesinado Ahmad Shah Massoud, derrocaron al gobierno
prosoviético de Mohammed Najibullah y fundaron un estado
islámico.
Las principales facciones de este nuevo régimen "obstaculizaron
el ejercicio de los derechos de asociación, de libre
expresión y de trabajo de las mujeres", arguyendo
que no se trataba de "derechos islámicos",
de acuerdo con un informe publicado en 1995 por Amnistía
Internacional.
En 1994, el Supremo Tribunal del estado islámico impuso
la "ordenanza sobre el velo de las mujeres", que
exigía el uso de un manto que cubriera todo el cuerpo,
subrayó Amnistía.
"Grupos armados mataban a mujeres indefensas en sus
hogares, o las golpeaban y violaban. Decenas de mujeres jóvenes
fueron secuestradas, violadas, tomadas como esposas de los
jefes militares o vendidas como prostitutas. Algunas se suicidaron
para eludir esa suerte", sostiene el informe basado en
relatos de testigos.
Si bien la situación de la población femenina
se "deterioró" bajo el gobierno de la Alianza,
se volvió "intolerable" después de
1996, cuando el Talibán tomó el control de Kabul,
afirmó Marcia Brewster, presidenta del Grupo sobre
Igualdad de Derechos para las Mujeres en la ONU.
Desde la perspectiva de los derechos de la población
femenina, cualquier régimen sería preferible
al Talibán, pero resulta inaceptable elegir entre la
derrocada milicia y la triunfante Alianza, puntualizaron las
activistas.
La instalación "de un gobierno de amplia base
fundado en valores democráticos" es el único
camino para asegurar los derechos de las mujeres, y en ese
proceso la ONU debería jugar un papel fundamental,
dijo Faryal.
Mucho depende del resultado de la conferencia sobre el futuro
de Afganistán, que se iniciará el lunes en la
ciudad alemana de Bonn, con el auspicio de la ONU.
Las conversaciones, en las que participarán representantes
de diversas etnias y facciones, se organizaron apresuradamente
ante el sorpresivo avance de la Alianza en territorio afgano.
La conferencia procurará crear un consejo representativo
de los grupos étnicos nacionales para gobernar el país
en forma provisoria.
Gobiernos occidentales y de varias naciones de Asia central
se manifestaron contrarios a que la Alianza ejerza sola el
control del país. Pero todos reconocen que será
un proceso difícil y prolongado lograr un acuerdo de
poder equilibrado.
En lo inmediato, la prioridad de muchos participantes será
evitar una nueva guerra civil.
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