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NUEVA DELHI, 22 dic (IPS) El gobierno de India dio un paso
más hacia el enfrentamiento con Pakistán, al
retirar a su alto comisionado en el país vecino y acusar
a Islamabad de complicidad en el ataque del 13 de diciembre
a la sede de su parlamento.
Nueva Delhi también ordenó la suspensión
del transporte terrestre con Pakistán a partir del
1 de enero.
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, dijo
este sábado que su país "lamenta la arrogante
e irreflexiva reacción" de las autoridades indias
y agregó que su gobierno no responderá de igual
manera.
India sostiene que dos grupos extremistas islámicos,
alojados y armados por Pakistán en la conflictiva región
septentrional de Cachemira, son los culpables del atentado
del 13 de diciembre, en el que murieron 13 personas.
India se apresuró a culpar del atentado a las organizaciones
Jaish-e- Mohammed (Ejército de Mahoma) y Lashkar-e-Toiba
(Soldados de Dios) y exigió a Islamabd que ilegalizara
a ambos grupos, detuviera a sus dirigentes y confiscara sus
bienes.
En los últimos días, ambos países efectuaron
intensos movimientos de tropas, tanque y artillería
pesada a ambos lados de la frontera común. India evacuó
varias aldeas cercanas a la línea de control, que divide
en forma provisoria la región de Cachemira, donde actúan
grupos musulmanes separatistas.
India y Pakistán se acercan cada vez más a
la guerra, opinó el general V. P. Malik, quien fuera
jefe del ejército de India en 1999, cuando se produjo
el último enfrentamiento armado con Pakistán
en Kargil, Cachemira.
Cualquier "juego bélico" debería
considerar con cuidado el arsenal nuclear de los dos estados,
advirtió Malik.
"No vimos ningún intento de Pakistán por
actuar contra las organizaciones involucradas en el ataque
al parlamento", sostuvo el viernes la portavoz del Ministerio
de Asuntos Exteriores, Nirupama Rao.
"En vista de la total falta de preocupación de
Pakistán y su permanente promoción del terrorismo
transfronterizo, el gobierno de India decidió retirar
a su alto comisionado en Islamabad", afirmó Rao.
Pese a que los dos estados se enfrentaron en tres guerras
por Cachemira (en 1965, 1971 y 1999), en ninguna de esas oportunidades
los gobiernos retiraron a sus altos comisionados, sañaló
G.
Parthasarathy, ex ministro de Asuntos Exteriores de India.
El ex funcionario, que fungió también como
alto comisionado en Pakistán durante la guerra de Kargil,
estimó que la decisión de Nueva Delhi expone
la gravedad con que el gobierno valora el atentado al parlamento.
En los últimos 12 años, unas 50.000 personas
murieron en el estado indio de Jamu y Cachemira por actos
violentos, mientras Nueva Delhi acusaba a Islamabad de promover
el terrorismo, y éste se defendía asegurando
que en la región existía un legítimo
"movimiento de lucha por la libertad".
India no ha presentado pruebas claras sobre la participación
pakistaní en el atentado al parlamento y los comunicados
policiales basados carecen de credibilidad, afirmó
el alto comisionado de Pakistán en India, Ashraf Jahangir
Qazi.
Islamabad ha ofrecido a Nueva Delhi "la más completa
cooperación", aseguró Qazi.
Pero el ministro del Interior, I.D. Swami, representante
de la línea dura del gobernante Partido Bharatiya Janata,
consideró "ridícula" la oferta pakistaní
de participar en una investigación conjunta.
El ataque, efectuado por seis terroristas suicidas que intentaron
introducir un coche-bomba en la sede del parlamento, es para
India el más grave de una serie de actos que incluyen
el secuestro de un avión comercial de Indian Airlines,
y su desvío a la ciudad afgana de Kandahar, en diciembre
de 1999.
El avión fue liberado cuando Nueva Delhi aceptó
poner en libertad a tres militantes extremistas presos, uno
de los cuales, Maulana Masood Azhar, fue el fundador de Jaish-e-Mohammed,
en Pakistán.
Con todo, las autoridades indias subrayaron que el retiro
de su alto comisionado no significa el cierre de la sede diplomática
en Pakistán, y que ésta continuará funcionando
con personal de menor grado.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ordenó
el jueves la incautación de los depósitos de
Lashkar-e-Toiba, al que calificó "promotor del
terrorismo sin patria", que busca "destruir las
relaciones entre India y Pakistán y debilitar al presidente
(Pervez) Musharraf".
Bush consideró que el atentado contra el parlamento
indio fue "el último acto terrorista contra las
instituciones de la democracia india". Otro ejemplo fue
el ataque del 1 de octubre contra la sede de la asamblea legislativa
de Srinagar, Cachemira, en la que murieron 50 personas, recordó
Bush.
El derechista BJP pretendía efectuar operaciones militares
contra los campos de entrenamiento de grupos extremistas en
suelo pakistaní.
Pero Washington procuró calmar las tensiones en Asia
meridional, aún inestable por su campaña bélica
en Afganistán, y reclamó contención a
Nueva Delhi.
El primer ministro de India, Atal Bihari Vajpayee, replicó,
en un discurso ante el parlamento, que aquellos que reclaman
contención deberían dirigir sus consejos a Pakistán.
(FIN/IPS/tra- eng/rdr/js/dc/ip/01)
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