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SANA'A, 22 dic (IPS) Los operativos del gobierno de Yemen
contra supuestas células del grupo terrorista Al Qaeda
(La Base) en remotas aldeas montañosas, revelan el
temor de Sana'a a convertirse en objetivo militar de Estados
Unidos, afirmaron analistas.
Fuerzas especiales apoyadas por helicópteros buscan
desde el martes, a través de las escarpadas montañas
orientales, a tres supuestos seguidores del extremista saudita
Osama bin Laden, acusado por Estados Unidos de los atentados
del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
Veinticuatro personas murieron, entre ellas 18 soldados,
en los enfrentamientos con las tribus de la zona, que protegen
a los yemeníes considerados integrantes de Al Qaeda,
la red terrorista de Bin Laden.
Se trata de la operación militar más importante
que lleva a cabo un país árabe contra Al Qaeda.
Durante su visita a Washington el mes pasado, el presidente
de Yemen, Ali Abudllah Saleh, recibió un pedido concreto
de detención contra los tres líderes étnicos
vinculados con Al Qaeda.
Pero la medida va más allá de la caza de terroristas:
es un mensaje político hacia Washington de que Yemen,
considerado por Occidente como un paraíso de extremistas,
combate al terrorismo no sólo con palabras, opinaron
observadores.
"Es una señal de que Sana'a está colaborando
seriamente con la campaña antiterrorista, y que pasó
de la adhesión verbal al terreno de los hechos",
sostuvo el analista político Muhammad Gassar.
Luego de los atentados del 11 de septiembre, las autoridades
detuvieron a 21 supuestos seguidores de Bin Laden en todo
el país.
"Si no hay una decisión interna de capturar a
los terroristas, las puertas del país pueden ser abiertas
por la intervención (de Estados Unidos) y nuestro territorio
será blanco de acciones más peligrosas y destructivas",
sostuvo el diario gubernamental Ath- Thawra el jueves.
"La búsqueda de elementos sospechosos de pertenecer
a Al Qaeda es un acto de soberanía, en defensa de nuestros
intereses nacionales", agregó el periódico.
Sin embargo, algunos señalan que tales operativos,
que ya ocasionaron muchas muertes, no son suficientes para
tranquilizar a Washington, que procura la detención
de todos los sospechosos de colaborar con Bin Laden, a quien
continúa persiguiendo en las montañas de Afganistán.
Washington también responsabiliza a Bin Laden por
el ataque suicida contra el destructor US Cole, perpetrado
en octubre del año pasado en el meridional puerto yemení
de Aden, y en el que murieron 17 soldados estadounidenses.
"Estados Unidos espera los resultados de estos operativos.
¿Yemen logrará presentar alguno, o sólo
se tratará de pérdida de vidas y destrucción
de hogares sin ningún saldo?", cuestionó
un diplomático árabe.
"Washington fue claro en sus demandas. En este caso,
quiere la extradición de las personas sospechosas o
información sobre las mismas", subrayó
el diplomático.
"Imagino que un aparato de seguridad como el de Estados
Unidos tiene la perspicacia de no manejar superficialmente
el mensaje político de Yemen. Su objetivo son personas
y nombres bien definidos", estimó Gassar.
En los últimos meses el gobierno de Saleh ha intentado
mantener el equilibrio entre los reclamos de Washington y
los arraigados sentimientos antiestadounidenses de la población.
Yemen es un estado islámico, y sus 18 millones de habitantes
profesan la fe musulmana.
En octubre 200 clérigos islámicos emitieron
una fatwa (fallo) que prohibía "cualquier forma
de colaboración con Estados Unidos en su guerra contra
los musulmanes de Afganistán", y reclamaba a Saleh
y demás gobernantes de países islámicos
"no suministrar ninguna ayuda material o moral a Estados
Unidos".
"El presidente Saleh se vio obligado a alinearse con
Washington a cambio de la seguridad de que el país
no será objeto de ataques militares", sostuvo
el diplomático árabe.
Medios de prensa de Estados Unidos y Gran Bretaña
informaron que Yemen, Sudán y Somalia podrían
ser los blancos de futuras campañas militares de Washington,
por albergar campamentos de entrenamiento de Al Qaeda.
Las autoridades de Yemen no niegan que al concluir la guerra
contra la ocupación de la Unión Soviética
en Afganistán, en 1989, un gran número de combatientes
hallaron refugio en el país.
Bin Laden reclutó a buena parte de los llamados "árabes
afganos" que combatieron a las fuerzas soviéticas
gracias al apoyo de gobiernos árabes y del propio Estados
Unidos.
Sin embargo, Sana'a sostiene que la mayoría de esos
veteranos fueron enviados a sus países de origen hacia
fines de 1998. (FIN/IPS/tra-eng/kam/mn/dc/ip/01)
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