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Damasco, 30 nov (IPS) Siria advirtió a Estados Unidos
que los países árabes se retirarán de
la campaña internacional contra el terrorismo si la
ofensiva comenzada en Afganistán se vuelve contra Iraq.
Un ataque en forma contra Iraq asestaría un golpe
"fatal" al consenso internacional logrado por Estados
Unidos desde los atentados del 11 de septiembre en su territorio,
dijo esta semana el ministro de Relaciones Exteriores de Siria,
Farouk al Sharaa, tras conversar en Beirut con el presidente
de Líbano, Emil Lahoud.
"Ninguna amenaza a un país árabe será
tolerada. Un ataque contra un país árabe crearía
una cadena interminable de problemas. Cualquier daño
a un país árabe sería un error fatal",
advirtió Lahoud.
Siria integró la coalición liderada por Estados
Unidos que obligó a Iraq a retirarse de Kuwait en 1991.
Declaraciones del presidente estadounidense George W. Bush
fueron interpretadas como señal de que Washington considera
volver sus cañones contra Iraq, un país sometido
desde 1990 a sanciones de la ONU que le impiden comerciar
con el resto del mundo.
Bush anunció que la siguiente fase del operativo "Libertad
Duradera" tendrá de blanco a países productores
de armas de destrucción masiva, y dijo que Iraq y Corea
del Norte deben demostrar que están limpios de ese
armamento.
También advirtió al gobierno iraquí
que debe permitir el ingreso de los inspectores de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) para comprobar que no está
fabricando armas de destrucción masiva, o enfrentarse
a consecuencias que no especificó.
Pero Bagdad respondió que no se amedrentará
ante Washington, alimentando el fantasma de una crisis que
causaría el fin de la solidaridad y del respaldo árabe
a Estados Undios tras los ataques de septiembre.
Siria figura en la lista del Departamento de Estado estadounidense
de países que presuntamente respaldan el terrorismo,
aunque no fue mencionada en la advertencia de Bush.
"Washington cometerá un error si planifica atacar
a Iraq. Todos los países árabes se opondrían
a esa decisión", aseguró a IPS Fayez Sayegh,
director de los canales estatales de radio y televisión
de Siria.
"Iraq está preparado para defenderse. No nos
aterrorizaremos", afirmó el vicepresidente iraquí
Taha Yassin Ramadan.
El gobierno iraquí se negó a permitir la inspección
de la ONU en momentos en que el Consejo de Seguridad discute
una resolución para renovar el programa "petróleo
por alimentos", que le permite exportar un volumen determinado
de crudo.
Así mismo, Estados Unidos y Gran Bretaña presentaron
propuestas que autorizarían el ingreso a Iraq de algunos
productos a cambio del aumento del control de armas.
Los dos países han impuesto áreas de exclusión
de vuelos en el norte y el sur de Iraq, dos zonas que patrullan
permanentemente con aviones de guerra.
El embargo económico contra Iraq ha sido criticado
por los daños causados a la población. El actual
programa petróleo por alimentos expiró este
viernes.
El secretario de la Liga Arabe, Amr Mousa, se hizo eco en
El Cairo del punto de vista del canciller sirio Sharaa. "Cualquier
ataque a un país árabe significará el
fin de la participación árabe en la coalición
contra el terrorismo", afirmó el martes Musa en
la sede de la Liga.
Los gobernantes árabes han dicho que se oponen a la
extensión de la campaña de Estados Unidos, que
hasta ahora se concentra en el esfuerzo por desplazar del
poder en Afganistán al movimiento fundamentalista Talibán
y por capturar al saudita Osama bin Laden, a quien Washington
acusa de los atentados de septiembre.
Egipto y Jordania, dos importantes aliados de Estados Unidos,
temen que un ataque de Washington a Iraq agrave el conflicto
de Medio Oriente, cuya intensidad creció con la segunda
intifada (levantamiento) palestino, estallada en septiembre
de 2000.
La débil argamasa de la coalición internacional
creada por Estados Unidos se hizo palmaria cuando los socios
de Bush reaccionaron contra la posibilidad de que Iraq sea
atacado.
Gran Bretaña, el principal aliado de Estados Unidos
en la campaña contra Afganistán, señaló
que ninguna evidencia vincula a Iraq con la red terrorista
Al Qaeda (La Base), de Bin Laden.
Otros aliados clave, como Francia y Alemania, afirmaron que
no se justifcaría el ataque contra otros países.
Ningún miembro del gobierno estadounidense ha asegurado
hasta ahora que haya relaciones entre Bin Laden y el presidente
iraquí Saddam Hussein. Pero algunos "halcones"
de la actual y de anteriores administraciones republicanas
presionan por volver las armas contra Iraq.
El secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, y su
viceministro, Paul Wolfowitz, son partidarios de atacar a
Saddam Hussein, a quien George Bush, padre del actual mandatario
y presidente durante la guerra del Golfo, optó por
dejar en el poder.
Según diplomáticos occidentales, Rumsfeld y
Wolfowitz se proponen terminar esta vez con Saddam Hussein.
"En el largo plazo, algunos consideran a Saddam más
peligroso que Bin Laden, y una amenaza mucho mayor a los intereses
estadounidenses", dijo un diplomático que pidió
el anonimato.
No obstante, autoridades de Estados Unidos admiten que Saddam,
pese a todos los pecados que le atribuyen, no está
involucrado en operaciones terroristas desde hace años
y que no hay elementos para vincularlo con los hechos del
11 de septiembre.
El 16 de octubre, Saddam Hussein criticó a los líderes
árabes por no oponerse a la campaña de Estados
Unidos en Afganistán, y el diario Babil, del hijo mayor
del presidente iraquí, Odai, elogió a Bin Laden.
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