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NACIONES UNIDAS, 30 nov (IPS) Tres organismos internacionales
de derechos humanos advirtieron a los gobiernos que no deben
limitar las libertades básicas en su esfuerzo por combatir
el terrorismo.
La advertencia está dirigida especialmente a Estados
Unidos, Canadá y Gran Bretaña, que aplicaron
restricciones a las libertades civiles luego de los atentados
del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, señaló
un alto funcionario de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU).
"El propósito de las medidas antiterroristas
es proteger los derechos humanos y la democracia, y no debilitar
esos valores fundamentales", dice la declaración,
emitida el martes y firmada por Mary Robinson, Walter Schwimmer
y Gerard Stoudmann.
Robinson es la titular del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Schwimmer es secretario
general del Consejo de Europa, y Stoudmann dirige la Oficina
para las Instituciones Democráticas y los Derechos
Humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa (OSCE).
Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre, autoridades
estadounidenses detuvieron para interrogar a más de
1.000 personas, en su mayoría musulmanas y procedentes
de Medio Oriente.
Varias organizaciones de derechos humanos sostuvieron que
esas detenciones son resultado de un prejuicio racial y que
violan los procedimientos y las garantías constitucionales.
Estados Unidos ha sido criticado por sus planes de someter
a extranjeros acusados de terrorismo a un tribunal militar
especial, sin las garantías del debido proceso de la
justicia civil.
Además, policías e investigadores tienen ahora
nuevas facultades para interceptar llamas telefónicas,
correo electrónico, y escuchar conversaciones de sospechosos.
El gobierno de Gran Bretaña siguió los pasos
de Washington con una serie de nuevas medidas antiterroristas.
El ministro del Interior, David Blunkett, anunció
la semana pasada planes para retirarse de la Convención
Europea sobre Derechos Humanos para poder detener por tiempo
indefinido a extranjeros sospechosos de terrorismo.
Aclaró, sin embargo, que no promoverá la actuación
de tribunales militares, como en Estados Unidos.
En octubre, el gobierno de Canadá introdujo leyes
similares dirigidas contra posibles terroristas extranjeros
en su territorio.
Las nuevas leyes facultan a la policía y las autoridades
de inmigración a exigir testimonios durante las investigaciones
y a anular el derecho de los detenidos a permanecer en silencio
para evitar la autoincriminación.
Ottawa también restringió sus políticas
de asilo y de refugiados y exigió a todos los inmigrantes
que siempre lleven consigo una tarjeta plástica de
identificación.
"Aunque reconocemos que la amenaza del terrorismo requiere
medidas específicas, exhortamos a los gobiernos a evitar
medidas excesivas que violen libertades fundamentales y castiguen
el disentimiento legítimo", advirtieron los tres
funcionarios internacionales en su declaración.
Ciertos derechos, observaron, no pueden debilitarse bajo
ninguna circunstancia, entre ellos el derecho a la vida, a
la libertad de conciencia y religión, y a no ser sometido
a torturas o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes.
Tampoco se deben modificar los principios de precisión
y no retroactividad de las leyes penales, salvo cuando una
ley posterior impone una pena menor.
En cuanto a otros derechos, señalaron los funcionarios,
sólo se permiten derogaciones bajo las circunstancias
especiales definidas en las leyes internacionales sobre derechos
humanos.
Antes de emitir la declaración, Robinson había
advertido que algunos países -a los que no quiso identificar
en público- estaban impulsando medidas violatorias
de derechos humanos básicos.
Agregó que esos estados trataban al disentimiento
no violento como terrorismo y tomaban "medidas excesivas"
para suprimir derechos individuales.
El embajador de Malasia ante la ONU, Hasmy Agam, denunció
"frecuentes actos racistas contra musulmanes" desde
el 11 de septiembre y urgió a Robinson a "usar
el peso moral de su oficina para prevenir la propagación
del sentimiento antiislámico" y "promover
la tolerancia y el respeto a la diversidad".
Mientras, los cancilleres de Egipto y Siria señalaron
que muchos individuos son investigados por terrorismo en base
a sus características raciales.
El Alto Comisionado, el Consejo de Europa y la OSCE manifestaron
su disposición a asistir a los países en la
elaboración de respuestas legislativas adecuadas al
terrorismo, así como a vigilar su aplicación.
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