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KUWAIT, 30 nov (IPS) Políticos y ciudadanos comunes
de Kuwait esperan que Iraq sea el próximo blanco de
la campaña antiterrorista encabezada por Estados Unidos
y que se produzca en Bagdad un cambio político radical,
como en Afganistán.
"Si Estados Unidos quiere combatir el terrorismo, debe
emprenderla contra (el presidente de Iraq), Saddam Hussein",
dijo el parlamentario islamista Jaled el Adwa.
"Queremos el derrocamiento del régimen Talibán
(en Afganistán) y también el de Saddam Hussein"
en Iraq, declaró el liberal Ai el Baghli, ex ministro
de Petróleo de Kuwait.
Desde la invasión iraquí en 1990, los kuwaitíes
viven con miedo de un nuevo ataque de Iraq. Y desde que fueron
liberados por una coalición multinacional encabezada
por Estados Unidos siete meses después, mantienen una
relación especial con la superpotencia.
La semana pasada, el presidente egipcio Hosni Mubarak visitó
Kuwait para evaluar la posible reacción ante el traslado
de la campaña antiterrorista internacional a otro país
árabe, Iraq.
La respuesta que obtuvo fue que la extensión de la
campaña a Iraq no está en manos de Kuwait y
que el gobierno tampoco hizo una solicitud específica
a Estados Unidos, trascendió.
En otras palabras, Kuwait no se opondría a ataques
aéreos de Estados Unidos contra Iraq.
La posición de Kuwait resulta impopular en el mundo
árabe, donde este emirato es acusado a menudo de haber
traicionado la causa árabe.
Baghli, el ex ministro de Petróleo, lo desmintió.
"Apoyamos todas las guerras de nuestros hermanos árabes,
pero cuando los necesitamos, se unieron a Saddam Hussein",
dijo.
La relación especial de Kuwait con Estados Unidos
se refleja en la presencia de 4.500 soldados estadounidenses,
pero también en la presión de Washington por
una mayor democratización.
Si bien la vida política no ha cambiado demasiado
en este país del Golfo, se siente la influencia occidental
y estadounidense en la vida cotidiana.
Kuwait parece un barrio enorme y rico de Estados Unidos.
Los automóviles estadounidenses son los preferidos
de los kuwaitíes, y por todas partes proliferan centros
de compra con tiendas como Marks & Spencer y Starbucks.
Aunque se trata de una nación conservadora, existe
escaso apoyo popular hacia un estilo de vida más islámico,
ya sea al modo talibán o saudí.
Kuwait es probablemente el único país del mundo
árabe donde la gente se siente culpable porque su gobierno
no ha expresado suficiente apoyo a Estados Unidos, al que
consideran su salvador.
Algunos kuwaitíes tuvieron palabras duras para con
su gobierno. Saud Nasser al Sabah, miembro de la familia real
y ex ministro de Petróleo, criticó a las autoridades
por "traicionar" a Estados Unidos.
"¿Qué habría sido de nosotros si
Washington hubiera adoptado la misma posición dubitativa
(en 1991) que la que tomamos nosotros últimamente?",
preguntó Saud en un artículo publicado en octubre
en el diario internacional de lengua árabe Al Sharq
el Awsat.
La posición oficial en principio indefinida se debió
en parte a la ausencia del emir Jaber Ahmad el Sabah, quien
se encontraba en Londres recuperándose de un accidente
vascular encefálico.
También había temor a la ira del saudí
Osama bin Laden, el principal sospechoso de los atentados
del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, quien se
propondría derrocar a los regímenes corruptos
del Golfo y obligar a las fuerzas estadounidenses a abandonar
la región.
Cuando el kuwaití Sulaiman Abu Ghaith se presentó
como el portavoz de Bin Laden, se temió por la presencia
de la red terrorista Al-Qaeda en Kuwait también.
Pero se cree que la elección de un kuwaití
como portavoz de Bin Laden es un mero ejercicio de relaciones
públicas destinado a demostrar que tiene apoyo en la
región del Golfo.
La familia real no parece preocupada por el momento. Finalmente,
el gobierno kuwaití reafirmó su apoyo a la lucha
contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos durante
la visita a Nueva York del viceprimer ministro Sabah Ahmad
el Sabah, para una sesión de la Asamblea General de
las Naciones Unidas.
Sabah también habría recibido garantías
de que la seguridad de Kuwait todavía preocupa a Washington,
trascendió.
"Debemos proteger nuestros intereses, y nuestros intereses
están con Estados Unidos", declaró Ahmad
Bishara, secretario general del Movimiento Nacional Democrático
de Kuwait.
"Cuando un amigo nos necesita, tenemos que ayudarlo.
Es un camino de doble vía", agregó.
Por lo pronto, Kuwait apoya más a Estados Unidos que
ningún otro país del Golfo.
Analistas y ex ministros afirmaron que el gobierno kuwaití
provee apoyo logístico y combustible para la campaña
militar estadounidense, si bien ese respaldo no se ha publicitado.
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